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La sed de lo nuevo

Cuando mi mujer dio a luz a nuestro primer hijo, le pregunté si quería un regalo para celebrar el parto, lo que los angloparlantes llamamos un push present. Las joyas son una opción habitual. Yo me puse un poco nervioso cuando Louisa dijo que quería algo vintage, pero resultó que se refería a una botella especial de madeira: un D’Oliveras Sercial de 1971, para ser exactos. 

Al leer esto, pensarás que en mi casa se beben muchos vinos fortificados; y así es. ¿Y por qué no íbamos a hacerlo? Estos vinos poseen los sabores más potentes, complejos e intrigantes, las botellas pueden durar meses una vez abiertas, maridan muy bien con comida y tienen una excelente relación calidad-precio. Pero mi afición a los vinos dulces y fortificados siempre se ha parecido un poco a pertenecer a un club secreto. Algunos de estos vinos siguen siendo muy poco conocidos... aunque a veces me pregunto por cuánto tiempo.

A medida que la cultura vinícola del Reino Unido va evolucionando, los consumidores están abriéndose a la experimentación. Gracias a la expansión de sistemas dispensadores de vino como Enomatic en el campo del consumo ulterior (off-trade) y a la mayor relevancia de la venta por copa, las catas y Coravin en el consumo directo (on-trade), desarrollar una pasión por una amplia diversidad de tipos de vino es más fácil que nunca. Los vinos naturales también están atrayendo a más personas, que claramente disfrutan explorando los sabores más salvajes.

Una de las ventajas de los vinos fortificados y naturales es que después de abrir la botella, no tienes que bebértela entera en los dos días siguientes. No hay presión para beber más de lo que apetezca. No se desperdicia nada. Algunas duran una semana, otras, unos pocos meses, y otras, incluso años.

Siempre tengo varias abiertas, en la nevera o sobre la encimera de la cocina. Estos vinos tienen sabores y texturas que superan a los que ofrecen los tintos, blancos y rosados normales: piensa en la penetrante intensidad del madeira, la textura opulenta del oporto o la complejidad del jerez. Por eso son particularmente útiles y deliciosos en el maridaje gastronómico. Cuando no se te ocurra ningún vino para maridar, acuérdate de los fortificados.

En términos de sabor, estos vinos siempre han sido percibidos como una rareza ―y esto forma parte de su encanto―, pero con el interés creciente por las variedades autóctonas de uva y los vinos naturales, ya no son resultan tan excéntricos como antes. En un mundo que ha caído rendido simultáneamente ante lo nuevo y lo auténtico, ha llegado el momento de que una nueva generación de enófilos descubra estos vinos cargados de historia.

 

Matt Walls es un escritor de vinos, autor y bloguero independiente afincado en Londres y galardonado con varios premios. Es editor y colaborador de la revista Decanter, así como juez regional del Ródano en los Decanter World Wine Awards. 

Por Matt Walls
Matt Walls is an award-winning freelance wine writer, author and blogger based in London. He is a contributing editor at Decanter magazine, and is Panel Chair for the Rhône at the Decanter World Wine Awards.